Mostrando entradas con la etiqueta marxismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marxismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de marzo de 2010

Las huellas vigentes de Marx


Apuntes en memoria de los ciento veintisiete años de su partida


Por Luis Gárate

16-03-10


Un año más de la partida de “El viejo” Carlos Marx. Se fue un 14 de marzo de 1883. Decimos viejo no en tono lastimoso sino más bien cariñoso, porque la imagen que tenemos de él es la de un abuelo, aquel hombre de cabellera y amplia barba blanca que dedicó su vida a la causa de la liberación de los trabajadores y de la humanidad.

No es casual que casi todas las biografías reseñen la abnegación en la figura de Marx. Por eso Fidel Castro señalaba en un discurso que Marx era un ejemplo para el pueblo cubano y la humanidad por su entrega, que llevó incluso a descuidar su bienestar y su salud, su familia sumida en la pobreza, por dedicarse al estudio de la historia humana, de la filosofía y de la evolución de las estructuras económicas, así como para elaborar su teoría del capitalismo y la perspectiva socialista.

Tratamos hoy de Marx, como seguramente lo haremos en los años que vengan, pues su análisis de la naturaleza explotadora del capitalismo, la forma en que se destruye el trabajo y solo busca la acumulación de capital sigue vigente, a pesar de que lo intenten sepultar junto al colapso de las experiencias del “socialismo real” que trataron de seguir sus ideas. Marx entendió la teoría vinculada necesariamente a la transformación social y a la lucha concreta de los trabajadores.

Hoy vemos que a pesar de los procesos cambiantes, los movimientos que lo siguen son diversos, y casi desde su muerte no han dejado de reclamar y dividirse en nombre de la autenticidad de su interpretación. Sin duda el legado de El viejo ha sido uno de los que más ha marcado el siglo XX y todavía los albores del XXI; ha engendrado luchas obreras, revoluciones, producción teórica y tantos apasionamientos e interpretaciones, tanto como lo han hecho movimientos religiosos como el cristianismo.

Lamentablemente solo lo fraseamos y no aplicamos creativamente su estudio de las leyes que mueven el sistema y las estructuras políticas, ideológicas y sociales que mueven a las sociedades. No seguimos ese método que aplicó Mariátegui para entender un país como el nuestro, que sigue marcado por la fragmentación y las luchas sociales, por diversos tipos de exclusión, de clase, racial, cultural, entre otros.

Nuestro homenajeado tuvo algo de previsor. Escribió de la creciente expansión mundial del capitalismo y hasta describía las líneas de lo que se conoce hoy como globalización: “En lugar del antiguo aislamiento y la amargura de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal.” (Manifiesto Comunista -1848)

Marx pudo preveer en gran medida la globalización a partir de la revolución tecnológica y la expansión del capital, pero no alcanzó a ver las dimensiones de la tragedia que traería a nivel planetario, con el fenómeno del cambio climático y el nivel de extensión las enfermedades mentales, los problemas de las adicciones y el uso de drogas, el desmesurado crimen organizado, o la alienación producida por el dominio de la industria de las comunicaciones, en especial de lo audiovisual y la publicidad.

En este escenario de crisis económica y donde campea el oportunismo y la corrupción, donde reina la incertidumbre y la carencia de paradigmas, urge sin duda poner en discusión su propuesta de sociedad sin clases ni opresión. El socialismo es por las razones políticas y éticas una alternativa de sociedad, que no solo debe ser una proclama, sino una lucha y construcción permanente, desde la lucha de ideas, la hegemonía ideológica entre los trabajadores y el pueblo, la democracia desde las bases y las experiencias de gobierno y construcción de un poder alternativo.

Por ejemplo ¿cómo nos acercamos al nuevo proletariado peruano? Esos miles de jóvenes trabajadores de los servicios, en la informalidad laboral total, qué están preocupados por estudiar alguna carrera rápida, por la sobrevivencia cotidiana y en aprovechar el poco tiempo de descanso que les queda. Nosotros estamos más bien encerrados en nuestros discursos altisonantes y debates súper ideologizados, absorbidos por pequeñas disputas de poder que nos desconectan de las necesidades y sueños de los que pretendemos representar.

Otra vez El viejo nos dio pistas de que solo la acción cada vez más coordinada y mundial de los trabajadores podría revertir la fuerza de las gigantescas fuerzas del capital transnacional: “El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen día a día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden. El dominio del proletariado los hará desaparecer más de prisa todavía. La acción común, al menos de los países civilizados, es una de las primeras condiciones de su emancipación.” (Manifiesto Comunista -1848)

Entonces, si seguimos sus huellas, debemos aplicar la crítica y el debate teórico de cara a las luchas concretas, sin dogmatismos ni mecanicismos, dialogando con otras corrientes radicales del pensamiento, la cultura y lo más avanzado del conocimiento humano. El viejo Marx no nos dejó fórmulas, pero si un método, una interpretación de la realidad, una pasión por la constancia y un horizonte que los que coincidimos con él, debemos persistir en estudiar y en imitar.

viernes, 14 de agosto de 2009

El socialismo de nuestro siglo en debate

Por Luis Gárate
12-08-09

El Socialismo del siglo XXI es una propuesta que ha generado gran debate en las filas de izquierda latinoamericana y mundial. Algunos se han lanzado a descalificarlo, otros más bien plantean que está en construcción. Se trata, sin duda, de un tema de plena actualidad, pues es la marca que llevan los principales procesos políticos y sociales que se están dando en la región y nos llevan a discutir las perspectivas de la izquierda y el proyecto socialista.

Socialismo del siglo XXI o socialismo a secas
Entonces, qué elementos hacen de la propuesta del Socialismo del siglo XXI diferente de lo que podríamos llamar a secas socialismo, o de las experiencias socialistas que surgieron inspiradas por el marxismo y tras la Revolución Rusa, en Europa del este, China, sudeste asiático, y los casos latinoamericanos como Cuba, Nicaragua y Chile.

Los autores que han planteado esta propuesta, en especial el sociólogo Heinz Dieterich y los dirigentes de la Revolución Bolivariana de Venezuela encabezados por Hugo Chávez, hablan especialmente de una ruptura con el socialismo realmente existente que colapsó en la Unión Soviética. Ruptura, dicen, centralmente con el estilo “burocrático y autoritario” de la experiencia soviética, y con la manera de entender la planificación económica y la propiedad publica o socializada de los medios de producción.

Incorporan, además, elementos de otras corrientes del pensamiento, como el cristianismo progresista y el ecologismo. Se trata de un intento claro de actualizar un proyecto societal y civilizatorio del socialismo frente a las expresiones del capitalismo globalizado de nuestra época.

La propuesta, además, incorpora ideas sobre como reorganizar la economía incorporando en la planificación elementos de la tecnología informática, que, según sostienen autores como Dieterich, permitirían una planificación adaptada a la velocidad actual de los intercambios comerciales, los efectos de la revolución de las comunicaciones y la globalización.

Algunos, desde posiciones marxistas más ortodoxas, encuentran en estas propuestas claras desviaciones reformistas o socialdemócratas. Señalan que hay demasiado eclecticismo, que no hay ninguna novedad teórica, sino más bien la incorporación de algunos elementos conceptuales del capitalismo.

Procesos en curso
Lo cierto es que bajo la aún no terminada teorización sobre el llamado Socialismo del Siglo XXI se encuentran enmarcados los procesos que nos permiten hablar de la conformación de un bloque de nuevas izquierdas en América Latina.

Los principales rasgos de estos procesos, empezando por el venezolano y pasando por el boliviano y el ecuatoriano, es que se encuentran en un debate sobre la celeridad que deben adquirir los cambios hacia una sociedad más democrática y con equidad. Los principales impulsores de los procesos son los líderes carismáticos, y las estructuras políticas el cambio son aún frágiles (PSU venezolano, Alianza País de Ecuador y el MAS en Bolivia)

En estos procesos una herramienta principal ha sido la convocatoria de una asamblea constituyente para diseñar nuevas constituciones, que permiten incorporar a los sectores excluidos a la participación política. Asimismo disponen un rol más activo del estado en la economía.

Cabe destacar que en estos procesos se han generado una serie de mecanismos de participación, a través de las consultas ciudadanas y revocatorias de autoridades, consejos ciudadanos a nivel municipal, movilización de los sectores sociales para fortalecer la educación en todos los niveles. Asimismo se ha dado prioridad la expansión y la mejora de los servicios de salud y subsidios alimentarios.

Asimismo los nuevos gobiernos socialistas han iniciado procesos de nacionalización de algunos medios de producción y de recursos estratégicos, como el petróleo, el gas, las telecomunicaciones, yacimientos mineros, puertos, entre otros. Recientemente el gobierno venezolano empezó a nacionalizar empresas vinculadas a la comercialización del arroz y el café, frente a intentos de acaparamiento de productos, una forma conocida de sabotaje de la economía por parte de las burguesías.

Sin embargo cabe señalar que en el caso de la economía venezolana aún hay una fuerte dependencia de la renta petrolera, el control de cambio está tratando de evitar la fuga de capitales mientras la inflación alcanza índices de más de19 %. Así como en los otros procesos, ha aumentado el papel el estado en la regulación de la economía, las finanzas y se están promoviendo nuevos espacios de integración regional como el ALBA, a través de mecanismos de petróleo subsidiado, crédito para proyectos de desarrollo social, empresas interestatales, entre otros.

En es escenario, en el marco del Socialismo del siglo XXI, los gobiernos progresistas no se plantean la nacionalización de todos los medios de producción, sino de promover diferentes formas de propiedad, en las que también existan la privada junto a la pública, la cooperativa y la comunal.

En lo político se plantea la democracia participativa, pero no el control del aparato estatal por un partido único. Se plantea la consulta permanente del pueblo para determinar los avances del proceso.

Experiencias comunistas

Alrededor del mundo existen algunas experiencias conducidas por partidos comunistas, como son el caso de China, Cuba, Vietnam, Laos, Corea del norte y Cuba. En otros hay partidos comunistas que presiden pequeños estados o tienen un rol importante en regiones o estados, como en Moldavia, Chipre y Rusia.

En el caso de China, en los últimas dos décadas se han implementado reformas que han significado la apertura a las inversiones extranjeras y una creciente privatización del mercado. El estado controla aún los recursos estratégicos, promueve fuertes políticas sociales y hay una férrea centralización del poder político. Similar caso es el vietnamita. Cuba ha tenido reformas moderadas, pero parece ir hacia una mayor apertura.

En otros casos los comunistas promueven reformas democratizadoras, pero no pueden avanzar más en un contexto adverso. En todo caso no asistimos a una radicalización en los casos comunistas, sino más bien a una mayor apertura, retroceso del control estatal de los medios de producción y de algunos ámbitos como el comercio y los servicios.

Perspectivas
Cabe preguntarnos si para asegurar la profundización de los procesos latinoamericanos se hará necesario un mayor control del aparato estatal. ¿El construir formas de poder popular, de mayor presencia de los trabajadores, implica necesariamente la centralización de los poderes estatales?

Es en este contexto que se pone en debate la viabilidad de la democracia representativa, mientras en una experiencia como la venezolana crecen las atribuciones del poder ejecutivo, y se tensa la relación con las fuerzas opositoras en el parlamento, los medios de comunicación y en otros espacios sociales.

La relación con el capital nacional es un tema importante. Los procesos latinoamericanos promueven en esta etapa claramente el fortalecimiento de sus relaciones con sectores del empresariado nacional frente a las amenazas del libre comercio con Estados Unidos y al avasallamiento de los intereses transnacionales. Nos preguntamos si esta relación podría caer en los errores de las estrategias desarrollistas de los 60 y la industrialización por sustitución de importaciones.

Aún no es posible hacer juicios certeros sobre estos procesos. Sin embargo es útil reflexionar y discutir el tema pues en nuestro caso, con la táctica del Nuevo Curso pensada como fase, se plantea las tareas democráticas que buscan la unidad con amplias fuerzas sociales y políticas para iniciar los cambios en nuestro país. Sin duda que para el proyecto socialista peruano es necesario estudiar las experiencias latinoamericanas y mundiales, y sacar varias lecciones. Requerimos precisar y evaluar nuestras propuestas de rediseño estatal, para afrontar el reto de atender las necesidades sociales con eficiencia, combatiendo realmente los obstáculos burocráticos y de las redes de corrupción existentes, y así convertirnos en una alternativa para la transformación histórica de nuestra patria.