domingo 29 de noviembre de 2009

Retos para los jóvenes comunistas


Reflexiones tras una visita a Huancayo y Pucallpa

Por Luis Gárate
29-11-09

La situación de postergación y falta de oportunidades para la juventud peruana y la propuesta programática para afrontarla se enriquece con los aportes de los jóvenes militantes comunistas desde sus diferentes realidades regionales.

Tras unas recientes visitas a Huancayo y Pucallpa, pudimos constatar algunos factores qué afectan a los pueblos de la sierra y la selva, y en especial a los jóvenes. Esto nos lleva a pensar en el diseño de estrategias mas claras para el trabajo con la juventud indígena y urbana profesional de los andes, así como con los jóvenes profesionales urbanos y de comunidades nativas de nuestra amazonía.

Por ejemplo el protagonismo adquirido en los últimos meses por el movimiento indígena amazónico y las luchas regionales por el medio ambiente no son hechos casuales, sino responden a factores estructurales e históricos de una situación de exclusión de amplios sectores de peruanos y al ingreso avasallador del gran capital extractivo.

Hemos señalado en otros artículos que la izquierda no tuvo un papel dirigente en las recientes luchas indígenas. Es importante recordar que esa distancia se debe a que, en el pasado y por una lectura poco creadora del marxismo, se considero a los sectores indígenas y nativos como parte de una estructura económica de transición, dejando los elementos culturales en un segundo o tercer plano.

Es por ello que se debe poner en la discusión de la izquierda y el socialismo la perspectiva de la construcción de un proyecto nacional que incorpore a los grupos indígenas y nativos. La discusión pasa por analizar los enfoques multicultural e interculturales.

El reconocido antropólogo Carlos Iván Degregori señala la importancia de distinguir los enfoques para implementar políticas que realmente sean inclusivas. No se trata solo de un reconocimiento de las diferencias como hace el multiculturalismo, sino de procesos incluyentes donde nos reconozcamos como iguales y promovamos una mayor interacción y aprendizajes comunes, planteados por la interculturalidad.

En este sentido plantear estrategias especificas para el trabajo político con los sectores indígenas y nativos, implica discutir la concepción de la interculturalidad y considerando que en nuestro país no han existido movimientos nacionales que afirmen lo étnico, sino mas bien identidades mas mixtas que se expresan en lo regional y local

Por esto es importante señalar que la construcción de nuestro proyecto socialista no está acabado, sino es un permanente proceso de construcción y enriquecimiento partiendo de la realidad, al entender mariateguista de la creación heroica.

¿Puede el socialismo enriquecerse con los aportes de las tradiciones y cosmovisión del mundo nativo amazónico e indígena andino? Es todo un reto, pues si caemos en una lectura estrecha del materialismo dialéctico podríamos chocar con la comprensión indígena que se relaciona con el entorno a partir de mitos y creencias y de una relación muy cercana con los elementos de la naturaleza.

Por otro lado nuestra visita también nos permitió ver que resulta indispensable crear otros instrumentos para afrontar el reto de la formación de la militancia juvenil profesional, más allá de la dinámica gremial universitaria, en la perspectiva de la conducción política y la gestión pública para el cambio.

La mayoría de militantes jóvenes que salen a la vida profesional y en las adversas condiciones del trabajo, se preguntan como continuar su militancia en sus respectivos ámbitos de acción. De ahí se desprende la tarea de discutir desde las bases y cada realidad regional, propuestas para proyectos productivos y educativos en los que se puedan incorporar a los jóvenes que estudian o trabajan y que desconfían de la política, que hoy se incorporan a otras dinámicas como la cultura, la religiosidad o caen en las drogas y los vicios. Asimismo se discutió la creación de redes de profesionales, que interactúen y discutan propuestas de gobierno a partir de sus experiencias e investigaciones.

Después de largas discusiones nos quedó claro que solo de esta manera, aprovechando y desarrollando las capacidades de los jóvenes profesionales comunistas, fortaleciendo la formación ideológica y programática, podremos asumir el gran rato de renovar la política y de prepararnos seriamente para ser gobierno, y así poder convertirnos en la alternativa de cambio radical y refundación de nuestra patria.

martes 10 de noviembre de 2009

Tras la sombra del muro, la vigencia de un proyecto

20 años del derrumbe del muro de Berlín
Por Luis Gárate
(10-11-09)

Como cada año, desde aquel 9 de noviembre de 1989, las derechas del mundo vuelven a celebrar el derrumbe del muro de Berlín como la supuesta desaparición total del proyecto socialista.

En este año, al recordarse 20 años del hecho, el gobierno alemán encabezado por Ángela Merkel del partido conservador CDU no tuvo mejor idea que homenajear a los artífices de la reunificación alemana empezando por el ex canciller alemán Helmut Kohl, el ex presidente estadounidense George Bush (padre) y el ex líder soviético Mijail Gorbachov. Luego vendrían más festejos por todo lo alto con mandatarios de varios países europeos, en especial con los gobiernos derechistas.

Para al capitalismo está claro la valoración del derrumbe de muro: el colapso esperado del odiado proyecto comunista (junto con la implosión de la Unión Soviética de 1991) que amenazaba la supervivencia misma de las jugosas ganancias que proporciona el modo de producción capitalista. En resumen, parecía ser la demostración de la inviabilidad del socialismo marxista.

Sin embargo para la izquierda, en especial al comunista, si representó más que un parte aguas. Fue un hecho que desencantó a miles de personas que habían visto en la URSS y el bloque del este la principal referencia de la perspectiva socialista. Para otros sectores de la izquierda era la confirmación de las críticas que sostenían desde la misma revolución de octubre, con la deformación burocrática del socialismo.

No pretendemos en estas líneas dar la “verdad histórica” de este proceso, pero si acercarnos a las repercusiones y perspectivas que estos hechos tienen para la izquierda de hoy.

La caída del muro, y el fin del modelo soviético
Si bien la caída del muro fue sorpresiva, fue la expresión inevitable de una situación dolorosa para el pueblo alemán, la división de la ciudad de Berlín y la existencia de dos Alemanias divididas por la confrontación este- oeste de la guerra fría.

La Unión Soviética se encontraba en pleno declive a pesar de las reformas de apertura de Gorbachov, y los países de su órbita quisieron entrar también en la dinámica de cambios. La Alemania oriental (República Democrática Alemana) que se veía como el país más avanzado del bloque socialista, mostraba sin embargo serios problemas pues su aparato industrial estaba colapsando y el autoritarismo era insostenible.

No cabe duda, a estas alturas, el papel de primera línea que jugó el gobierno americano, en particular la CIA y la Alemania Fderal en el proceso para acelerar el colapso del gobierno socialista y que terminó con la anexión de la RDA.

Pero algo más profundo estaba en juego. El fin de un modelo de socialismo que al final no pudo competir con el capitalismo occidental y tampoco resolver una serie de contradicciones internas: mantener un sistema donde se priorizaban los derechos sociales como la salud, educación y el sistema previsional, con un aparato estatal autoritario que cercenaba las libertades políticas.

Los vertiginosos cambios que se sucedieron a fines de la década de los ochenta y de los noventa remecieron a todo el mundo, y en especial el mundo comunista. Fue la desaparición de todo un bloque de estados, la URSS como la principal potencia socialista y las repúblicas populares de la Europa oriental. Junto al derrumbe del muro, los gobiernos del Pacto de Varsovia (Checoslovaquia, Rumania, Polonia, Hungría, Bulgaria) hasta la disidente Yugoslavia de Tito) colapsarían sucesivamente.

También China Popular tuvo ecos de los cambios y hubo tendencias al interior del PCCH que llevaron a líderes como Hu Yaobang o Zhao Ziyang a plantearse reformas democratizadoras, mientras se imponía la línea más conservadora con Den Xiaoping y Li Peng, y que terminaron en los terribles hechos de la Plaza Tianananmen de 1989.

Lecciones y aprendizajes
La caída del muro y la desaparición de la URSS no fueron el “fin de la historia” y la consolidación del capitalismo como único horizonte de la humanidad. Fue claramente al quiebre de una experiencia de construcción del socialismo que no pudo avanzar por la planificación estatal centralizada de la economía, por el burocratismo del aparato estatal y el autoritarismo que se expresaba en un partido-estado que pretendía controlar todas las esferas de la vida pública.

El socialismo y su perspectiva entonces se plantean. Cuestionar al autoritarismo no acarrea necesariamente una salida socialdemócrata o reformista. La experiencia del Chile de Allende y las experiencias actuales de la izquierda latinoamericana, tratan de retomar el camino de construir procesos de cambios con la inspiración socialista de liberación del hombre desde la democracia representativa hacia una democracia participativa, preservando el pluralismo político, el equilibrio de poderes y la autonomía de la sociedad civil.

El socialismo en las experiencias del siglo XX, recordemos, surgió en complejas condiciones, enfrentándose a regímenes corruptos y tiránicos que debieron ser derribados a través de la violencia. Debió imponerse, en ciertas ocasiones, la violencia revolucionaria. Sin embargo luego se derivó en excesos represivos y hasta crímenes execrables en nombre de la “depuración” de los “agentes imperialistas” y de los “contrarrevolucionarios”.

En estos 20 años tras el derrumbe del muro, y ante la crisis del paradigma neoliberal y del “todo poderoso” libre mercado, debemos valorar los aportes de las experiencias socialistas, haciendo un balance de sus errores y trabas, revindicando la plena vigencia de la crítica a la naturaleza explotadora del capitalismo y rescatando los valores democráticos y humanistas del socialismo: la libertad, la igualdad, la solidaridad y el autogobierno.

martes 3 de noviembre de 2009

Los vericuetos de la unidad


Ola de acusaciones, macartismo y los esfuerzos unitarios de la izquierda
Por Luis Gárate
03-11-09

Mientras en las filas de izquierda se habla de la necesidad impostergable de la unidad, arrecia la campaña de las clases dominantes por desprestigiar cualquier atisbo o anuncio de propuestas electorales progresistas.

Este es el caso de las recientes denuncias que vinculan a la congresista Elsa Malpartida a un supuesto pasado senderista, las presiones por ventilar el origen de las cuentas de la esposa del candidato Ollanta Humala, y la “coincidente” aparición de banderas y pintas “senderistas” en algunos puntos de la capital.

Por otro lado, en las filas de la izquierda no faltan algunos sectores que con su actuar no hacen mas que contribuir a debilitar la estructuras políticas del cambio. Algunos personajes que aspiran a la presidencia persisten en cuestionar la candidatura nacionalista y a las fuerzas de izquierda que están trabajando por ser una alternativa de cara a los comicios del 2010 y 2011.

Este es el caso del padre Marco Arana y su movimiento Tierra y Libertad, que busca posicionar su candidatura partir de diferenciarse como lo “nuevo” y “democrático” frente a los rasgos autoritarios que tendrían la figura de Humala y los partidos tradicionales de la izquierda. Mientras, personajes como el congresista Isaac Meckler, renunciante de las filas nacionalistas, persisten en sus declaraciones anticomunistas.

Sin embargo, sí se pone en el tapete la necesidad del revisar la conformación del sujeto político para el proceso electoral y para la perspectiva de mediano plazo. Si bien podríamos caracterizar la emergencia del proyecto de Arana como una expresión de los sectores de la izquierda más reformista o de centro izquierda, también es un síntoma de algunas limitaciones de los proyectos dependientes del tradicional caudillismo.

Entonces, nos preguntamos el cómo se va a construir la unidad de las fuerzas populares en estas condiciones.

El nacionalismo, en las últimas semanas, ha marcado distancia de la izquierda ante las declaraciones de sus principales voceros de que no habría posibilidad de un frente político. Sostienen estas voces, que la unidad con la izquierda sería un desgaste más que una sumatoria para el PNP.

Por su parte los críticos del comunismo, desde el ámbito intelectual y como “analistas” señalan que sería una propuesta “desfasada” por su ortodoxia ideológica y sus formas de organización centralizada.

Cierto es que el comunismo peruano debe debatir su perspectiva y su renovación, en tanto posee un aparato estructurado y nacional, pero que en su discurso y trabajo no le ha permitido acercarse con más amplitud a las dinámicas sociales de la realidad actual, como el protagonismo de las luchas indígenas y ambientales o a las nuevas formas de explotación capitalista y sus aparatos ideológicos.

Cabe señalar que muchos de estos “renovadores”, desde la comodidad que tienen al deslizarse de un proyecto a otro, dependiendo del caudillo y del ánimo electoral del momento, resultan también parte de la volatilidad política actual que critican. Esperemos que no terminen varados en las filas del oportunismo.

Como parte de de la renovación del comunismo peruano y de cara a construir la unidad con otras fuerzas de izquierda y patrióticas, está claro que la izquierda comunista aspira a la construcción de un nuevo estado, pasando por la democracia participativa y un diseño estatal plurinacional, un rol mas activo del estado en la economía y la protección del medio ambiente.

Ante esta ola de ataques de las clases dominantes, que buscan que los sectores progresistas vayan divididos, hay que responder con unidad y claridad de posiciones. Es el momento de afirmar que lo principal es la confrontación entre el modelo neoliberal y una propuesta democrática que recupere el estado para los peruanos y el control de nuestros recursos naturales. También se debe responder con firmeza a los críticos desde la izquierda, que buscan ganar protagonismo mediático a costa de otros.

La unidad en perspectiva es indispensable, pero no es la única garantía para la victoria. Sin claridad de objetivos estratégicos, renovación de liderazgos, de propuestas programáticas y de formas de organizarse y hacer política, sin renovar estilos, simbologías y mensajes, la unidad podría ser un pacto electoral más, sin contenidos reales de cambio ni perspectiva revolucionaria.

domingo 18 de octubre de 2009

Alan, del entreguismo al pacifismo

García pide Pacto de no agresión, mientras entrega el país al gran capital

Por Luis Gárate
17-10-09

Más allá del pedido de Alan García de firmar un Pacto de no agresión en Sudamérica, el tema del armamentismo en nuestra región ciertamente cobra notoriedad. A pesar de ser uno de más bajos del mundo, el gasto regional alcanzará este año los 50 mil millones de dólares, frente a los 39 mil 900 millones del 2007.

América del sur destina el 1,74 por ciento de su PBI al gasto en defensa, porcentaje que es el menor del mundo a nivel regional, por debajo de los países de la OTAN (EEUU, Canadá y Europa), Rusia, China, Asia Central, Lejano y Cercano Oriente y África.

Recientes informaciones refieren que Brasil se ha embarcado en proyectos de de adquisiciones y cooperación militar por más de 6700 millones de euros con Francia. La administración Lula busca apuntalar cada vez más su papel de potencia líder de la región, respaldada en su capacidad defensiva. Brasilia ha explicitado que se trata de la defensa de sus importantes yacimientos petroleros, gasíferos y de la amazonía.

Colombia es uno de los países que más gasta en defensa y en especial con la cooperación de los Estados Unidos, con el pretexto de la lucha antidrogas. Gastó 6 mil 568 millones de dólares en el 2008

Por su parte Chile invirtió 4 mil 778 millones de dólares en gasto militar, gracias al respaldo del canon del cobre. Así lidera el gasto militar per capita de la región.

Venezuela por su parte ha incrementado su gasto en defensa con un presupuesto de 4,139 millones de dólares en 2009, en especial con la adquisición de equipos militares a la Federación Rusa. El comandante Chávez ha señalado varias veces que el armamentismo colombiano y la presencia de bases yanquis en esas tierras son una clara amenaza a la República Bolivariana. Ecuador y Bolivia por su parte también están realizando compras de aviones y helicópteros para potenciar sus fuerzas armadas.

Se podría hablar de una suerte de escalada armamentista en la región. No han faltado incluso los que hablan de la configuración de una nueva Guerra Fría, con dimensiones ideológicas, políticas y militares. Resulta necesario entonces analizar cuales son las motivaciones que están haciendo que los estados sudamericanos están reforzando sus aparatos militares.

La creciente militarización de Colombia y las instalación de 7 nuevas bases norteamericanas se explica bajo el pretexto de una infructuosa lucha contra el narcotráfico, que busca exterminar a las fuerzas guerrilleras de las FARC-EP y el ELN. En los otros casos como Brasil, Chile o Venezuela, arguyen la necesaria renovación de equipos.
Este escenario nos muestra que a pesar de que nuestro continente no es una prioridad para los intereses imperialistas de Estados Unidos, no dejan de considerarnos su patio trasero y de acrecentar sus instrumentos de intimidación a los gobiernos alternativos.

Mientras tanto en nuestro país persiste la tensión diplomática con Chile en relación al diferendo marítimo y la presentación de la demanda en la Corte internacional de la Haya. Frente a esto la capacidad militar peruana se muestra muy por debajo de la del vecino del sur. En el frente interno, la situación de violencia interna generada por el narcotráfico y rezagos del terrorismo son un claro desafío a la seguridad interna.

El presupuesto peruano en defensa del 2009 se proyectó a los 4,517 millones de soles. (1.5 por ciento del PIB), habiendo sido el 2008 de cerca de 4,160 millones de soles. La mayor parte se destina al gasto corriente (cerca del 70 por ciento) y a financiar el Núcleo Básico Eficaz, una conjunción coordinada de los 3 institutos armados para asegurar la capacidad militar básica para la defensa nacional.

Las cifras de gastos en armas nos dicen algo. Los estados siguen considerando el gasto militar como parte del equilibrio de poder y de su protagonismo en la arena internacional. Este tema nos lleva a reflexionar sobre lo actores en el sistema internacional y en especial el rol que juegan los estados que buscan tener un determinado posicionamiento a partir de sus gastos en el sector defensa. Según los enfoques más relevantes en las relaciones internacionales, como el realismo, los estados buscan acrecentar y defender su poder expresado especialmente en su capacidad militar.

El tema de la defensa sin duda debe ser incorporado a la discusión programática de la izquierda y las fuerzas del cambio, considerando que la política de defensa también debe jugar un rol prioritario en la construcción del proyecto nacional alternativo al neoliberal. En esta propuesta se debe delinear claramente el control civil sobre la política de defensa, y de contar con los recursos para contar con las fuerzas disuasivas, capaces de asegurar nuestra soberanía y la defensa de nuestros recursos naturales frente a la voracidad de los capitales.

Nos queda claro que el llamado de Alan García resulta una paradoja más de su gobierno. Mientras se presenta como pacifista, promueve el ingreso indiscriminado del capital privado en sectores estratégicos en una concepción más amplia de la defensa: puertos como el caso de Paita, aeropuertos y el control de recursos claves como el gas y el agua, lo que resulta una afrenta a nuestra soberanía y la falta de una política de defensa integral, que contemple el control estatal de los recursos esenciales de la nación.

viernes 2 de octubre de 2009

Más verdor en nuestra izquierda


Ante el calentamiento global, los conflictos socioambientales y una necesaria respuesta política

Por Luis Gárate
02-10-09

El cuidado del medio ambiente se trata de mucho más que un tema de moda, aunque para algunos medios y empresas así lo sea. Cada día que pasa nos convencemos más de que está en juego la supervivencia misma de la especie humana.

Es necesario recordar que el Perú, a pesar de ser uno de los países que produce menos emisiones de gases de efecto invernadero, es uno de los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Esto se debe a la gran diversidad de climas y microclimas, a la fragilidad del equilibrio de nuestros ecosistemas, que dependen en gran medida de los afluentes ubicados en los glaciares andinos y del delicado equilibrio de recursos forestales e hídricos de la amazonía.

Debemos recordar que el calentamiento global, y la grave situación de vulnerabilidad de nuestro país, se deben al patrón de producción y motor de la economía basada en el uso intensivo de combustibles fósiles como el petróleo y sus derivados, con sus consiguientes emisiones de dióxido de carbono, gases y desechos tóxicos. Se suman la sobre explotación de recursos naturales que ha llevado al borde de la extinción a un gran número de especies de fauna y flora, y los desmedidos niveles de consumo, despilfarro energético y producción de desechos de la humanidad.

Es así que entre los especialistas de la Naciones Unidas y de los centros de investigación de los países industrializados ya se habla, desde algunos años, de otros modelos de desarrollo, como el sostenible y el uso de nuevas tecnologías que mitiguen o prevengan los efectos del calentamiento global.

Desde la izquierda política se ha ido incorporando una agenda ambiental. En los 60 emergieron grupos políticos con “agendas verdes” con diferentes grados de radicalidad en su ambientalismo. Estos se iniciaron en las luchas contra las armas nucleares y por tecnologías más limpias. En los últimos años han sido las izquierdas europeas las que han incorporado con fuerza la agenda ambiental. Los partidos comunistas también lo han hecho, aunque cabe recordar que en la industrialización de la ex Unión Soviética y en China Popular también se han causado serios daños ambientales.

Por esta razón podemos decir que la izquierda y los comunistas peruanos deben estar a la vanguardia de la lucha por el medioambiente. La radicalización del modelo neoliberal, encabezado por Alan García, se expresa en el creciente ingreso del gran capital en la lotización petrolera de la amazonía y en las concesiones mineras que afectan las fuentes de agua y las áreas agropecuarias de las comunidades campesinas. Por eso, la defensa del medioambiente pasa por la derrota del modelo neoliberal y del capitalismo salvaje.

Un emblemático caso actual que nos debe alarmar es el del megaproyecto de la represa de Inambari, en medio de la selva de Puno, Madre de Dios y Cusco. La represa, que tendría un tamaño equivalente a 10000 estadios nacionales, abastecerá de energía al Brasil, dejando menos del 50 por ciento para el Perú y a su vez una importante renta. Sin embargo provocará serios impactos ambientales, pues deforestará extensas áreas del Parque Nacional Bahuaja Sonene y desviará el río Inambari, afectando a cientos de familias, la fauna fluvial y todo el ecosistema de la zona.

Por otro lado tenemos casos como la minera Doe Run en La Oroya y el benigno trato que le da el gobierno, mientras se convierte en la ciudad más contaminada del mundo. La ciudad de Cerro de Pasco se prepara para trasladarse pues peligra ante la extensión de las tajos abiertos de la minería. Igual el gobierno sigue otorgando concesiones mineras, con la justa preocupación y rechazo de las poblaciones colindantes como el caso del proyecto Tía María, en Arequipa.

Las zonas urbanas y las grandes ciudades no se salvan. Encontramos concesiones mineras en ciudades como Lima, canteras arcillosas, áreas de fabricación de ladrillos, plantas cementeras, y fábricas en general que se encuentran en áreas de expansión urbana o muy cerca de las viviendas. Asimismo un sistema de transporte público ineficiente, un sistema de saneamiento colapsado con colectores que se vierten directamente al mar y no tratan las aguas para reutilizarlas en el riego de áreas verdes o cultivos. La dependencia limeña del Río Rímac es una seria amenaza, pues el paulatino derretimiento de los glaciares andinos afectará el abastecimiento hídrico y energético de toda la costa.

Si consideremos que estos preocupantes datos y proyecciones se ciernen como amenaza especialmente para los sectores más vulnerables del país, en especial los campesinos andinos, agricultores y nativos amazónicos y pobres urbanos, se hace indispensable tomar conciencia e incorporar con fuerza propuestas medioambientales en un programa nacional alternativo.

En esa línea, los sectores progresistas y comunistas peruanos debemos asumir la defensa del medio ambiente a través de amplias campañas ciudadanas y propuestas concretas, como el diseño de políticas públicas ambientales, el replanteamiento del Ministerio del medio ambiente que hoy está atado de manos, el empleo de nuevas tecnologías, incorporando así el enfoque sostenible al proyecto de transformaciones democráticas y socialistas por el que luchamos.

viernes 25 de septiembre de 2009

Insultos, medios y ¿la unidad?


Epítetos de Ollanta Humala generan escándalo mediático
Por Luis Gárate

Después de buscar distraernos con el libro del inefable señor Abimael Guzmán, los medios se han colgado ahora de unas infortunadas frases del líder nacionalista Ollanta Humala para hacer escarnio público de la política peruana.

Humala calificó de “cabrones” a Alan García y Alberto Fujimori por haberse fugado del país teniendo cuentas pendientes con la justicia. El comandante Humala quiso referirse así a la cobardía de García y Fujimori.

Más allá del episodio anecdótico, lo que disgusta a las clases dominantes es la posibilidad de que se conforme un bloque popular, por lo que buscan cualquier resquicio para sembrar la discordia. Cuentan para ese cometido con sus sabuesos mediáticos que andan en busca de cualquier desliz y algún “anticucho” de los opositores, sabiendo que hay algunos -vaya que los hay- que le siguen el juego a estas campañas.

No falta, y hay que decirlo, algunos representantes del nacionalismo que parecen tener inusuales cercanías con algunos medios y más bien contribuyen a las campañas mediáticas contra el movimiento popular. Recordemos las desvariadas reacciones del parlamentario Víctor Mayorga ante una ”emboscada” mediática que le hicieran los dirigentes de Patria Libre en una conferencia de prensa en el congreso.

Una reciente “denuncia periodística” señaló que el partido de Humala estaría en conversaciones con sectores de la izquierda como Patria Roja. Ante el informe, algunos parlamentarios nacionalistas han señalado que descartan de plano cualquier alianza con la “izquierda radical” en la que, siguiendo la lógica del Apra y la derecha, incluyen a la izquierda marxista como Patria Roja, que “en vez de sumar, les restaría votos”.

En este equivocado razonamiento se asocia “radicalidad” con violentismo y a un supuesto anacronismo ideológico. Para la izquierda y los comunistas, la radicalidad más bien se asocia a la idea de profundidad de los cambios.

Ante estas campañas, debemos afirmar la importancia de la unidad. No solo se trata de sumar siglas o de negociados para conseguir tales o cuales cupos para candidaturas, sino de afirmar las coincidencias políticas y programáticas y así poder ofrecer a los peruanos una alternativa conformada por las fuerzas que realmente quieren refundar la República frente el modelo neoliberal y el entreguismo.

Los que apostamos por la construcción de un referente político y social como alternativa de cambio, deseamos ver al nacionalismo como sólida estructura política aliada. Sin duda habrá tropiezos y tendencias, pero serán parte del proceso de maduración política para definir el rumbo de la principal organización opositora del actual régimen.

Mientras tanto debemos cuidar de no caer presas del juego mediático. No cabe duda que al nacionalismo le corresponde un papel gravitante dado la fortaleza de la figura de Ollanta Humala como candidato. Sin embargo eso no quita que el PNP deba fortalecer aun más su unidad interna, así como lo debemos hacer las otras estructuras políticas del campo popular, pues no faltarán personajes que pretendan petardear la cohesión y la unidad en nuestras filas.

miércoles 16 de septiembre de 2009

El “otro” sendero


Publicación de libro de Abimael Guzmán sirve de cortina de humo
aprista
Por Luis Gárate
15-09-09

Una nueva campaña mediática nos inunda. Ahora resulta que la compilación de textos y alegatos judiciales de Abimael Guzmán ha sido convertida en una especie de best seller del año, por el solo hecho de ser la publicación del jefe del “terrorífico” grupo Sendero Luminoso.

Se trata de mucho más que eso. La publicación surge en momentos que la candidata Keiko Fujimori baja en las encuestas, en plena ofensiva por vincular a la oposición nacionalista con el narcotráfico, mientras en el Valle del Río Apurímac y Ene (VRAE) vemos el estrepitoso fracaso de la estrategia gubernamental para detener el avance de las narcomafias y los rezagos subversivos.

Resulta que también en Aucayacu, en Huánuco, y en Ayacucho habrían aparecido pintas y proclamas a favor de la liberación del “presidente Gonzalo”. Una excelente ocasión para que el ministro de justicia Aurelio Pastor y sus compañeros apristas vuelvan a relucir su virulencia y conviertan el tema en cuestión de Estado para dirigir la atención mediática al mentado texto.

Más allá de las características del texto y su limitado tiraje, nos llama la atención la utilización del recuerdo de Sendero como un “cuco” que, casi siempre, trae buenos réditos políticos para los salvadores y pacificadores.

En este escenario resulta indispensable hacer hincapié en el deslinde con el senderismo. Debemos reiterar la naturaleza de Sendero, una organización que nació en el marco del intenso debate en el seno del comunismo internacional y peruano de los 60, y que derivó en una versión dogmática y mesiánica del maoísmo más recalcitrante de la Revolución Cultural china.

Su radicalismo, espíritu sectario y el haber iniciado acciones armadas en 1980 caló en algunos núcleos magisteriales y estudiantiles que se organizaron en su estructura clandestina y altamente militarizada. Así Sendero trató de crear las bases de su nuevo estado en las llamadas “zonas liberadas”, donde aniquilaban a las autoridades elegidas o a los líderes comunales para reemplazarlos por sus comisarios,

Tras su captura en 1992, el casi inexpugnable “presidente Gonzalo”, aquel de la llamada entrevista del siglo y del pensamiento guía, apareció evidenciado en unos videos. Ya había dejado atrás los puños y las arengas desafiantes, por una adocenada “declaración de paz” y de “solución política”, así como departiendo amigablemente con el asesor Vladimiro Montesinos.


La estrategia de “guerra popular” de Gonzalo, una esquemática aplicación del maoísmo a la realidad peruana, derivó en una espiral de violencia donde los campesinos andinos terminaron entre dos fuegos, entre la intimidación senderista y la indiscriminada represalia de las fuerzas armadas y policiales. Los resultados son conocidos, cerca de 70 mil muertos y desaparecidos según la Comisión de la verdad.

¿Qué ha pasado con Sendero? Algunos hablan de un cisma entre sectores “acuerdistas” y los de “proseguir”. Los principales voceros senderistas hablan hoy de la “reconciliación nacional” y “amnistía general”, que implicarían perdón a todos, a los elementos de las fuerzas armadas que violaron los derechos humanos, y por supuesto a los “guerrilleros” que por su parte cometieron crímenes. Como diría Alan García, los inevitables “costos de guerra”.

Los abogados de Guzmán hablan de una nueva fase de su partido. Incluso de la posibilidad de participar en las elecciones. Mientras tanto sus militantes dividen gremios como el sindicato magisterial, y desde sus “organizaciones de familiares” tratan de replantear “la versión oficial” de la guerra interna y de limpiar la imagen su líder.

Nada más oportuno para los sectores más reaccionarios del aprismo, el fujimorismo y la derecha. Un marco ideal para agudizar la preocupante escalada represiva contra el movimiento popular y los comunistas.

Senderistas y represores parecen unidos por el olvido y la impunidad. ¿Simple coincidencia? Se dice que en política no las hay. En todo caso resulta evidente que esta publicitada reaparición de un “remozado” sendero, y el bombardeo informativo servirá, como en el pasado, para descalificar a la protesta social, la izquierda, y en especial a los comunistas peruanos.